Bautismo de Umbanda

Bautismo de Umbanda

El Bautismo de Umbanda y las tres etapas del camino iniciático de nuestra Umbanda de Catimbó.

 El «bautismo» de Umbanda, es una ceremonia espiritual de presentación, protección y compromiso que marca diferentes momentos en el camino del practicante dentro del Templo. Aunque la palabra *bautismo* es una herencia cultural que nos recuerda inmediatamente al antiguo poder del cristianismo en la sociedad colonial, dentro de nuestra tradición de Umbanda adquiere características propias. Es solo la primera de tres partes, en el proceso iniciático realizado en momentos diferentes del desarrollo espiritual de la persona.

 Estos tres ritos son:

  1. «Bautismo de Templo» — Presentación.
  2. «Bautismo de Agua Dulce» — Compromiso.
  3. «Bautismo de Agua Salada» — Consagración.

Podemos encontrar cierto paralelismo simbólico con las ideas cristianas de bautismo, confirmación y comunión. Sin embargo, su significado, desarrollo y función deben entenderse dentro de la práctica y tradición de nuestra Umbanda.

Porque como ya mencioné, los tres forman parte de una primera gran etapa del camino espiritual del practicante.

 ¿Qué significa bautizarse en Umbanda?

El bautismo representa, ante todo, una **presentación de la persona ante Dios y ante la espiritualidad**, bajo la protección de Òṣàlá. Òṣàlá ocupa un lugar fundamental dentro de Umbanda como manifestación de la fe, la pureza, la elevación espiritual y la luz divina.

Primer bautismo o Presentación, bautismo de Templo

El primer bautismo se realiza **dentro del Templo y durante una sesión de Umbanda**. Es el más sencillo de los tres y representa fundamentalmente una **presentación y protección espiritual**. La persona es presentada ante Dios bajo la irradiación y protección de Òṣàlá. En este sentido encontramos un paralelismo bastante claro con el concepto cristiano del bautismo: la persona es presentada ante Dios y recibida espiritualmente por la comunidad. Sin embargo, este primer bautismo **no obliga a la persona a convertirse en médium ni a asumir responsabilidades dentro del Templo**.

Es una puerta de entrada. Es el reconocimiento de una relación espiritual y la petición de que la luz de Òṣàlá acompañe y proteja a esa persona en su camino. El blanco, precisamente, posee dentro de Umbanda un profundo significado de pureza, luz, equilibrio y elevación espiritual.

Por eso podemos resumir este primer momento con una palabra; PRESENTACIÓN. La persona se presenta ante Dios y recibe la protección espiritual de Òṣàlá.

Segundo bautismo o Compromiso, bautismo de Agua Dulce

El segundo bautismo representa un paso diferente. Se realiza en las aguas dulces de un río. Aquí la persona ya no se encuentra únicamente en una etapa de presentación o acercamiento. Ha decidido **comenzar a estudiar, aprender y practicar Umbanda**. Por ello hablamos de un bautismo de **Compromiso**.

El agua del río tiene además un poderoso simbolismo. El río está en movimiento. Sus aguas avanzan, atraviesan diferentes lugares y continúan su camino. De manera semejante, quien recibe este segundo bautismo reconoce que su desarrollo espiritual también necesita movimiento, aprendizaje y transformación. La ceremonia guarda un interesante paralelismo con las formas antiguas de bautismo por inmersión y, especialmente, con la imagen del bautismo de Jesús en las aguas del río Jordán.

Pero dentro de nuestra tradición el significado es específico; la persona manifiesta conscientemente su voluntad de comenzar a caminar dentro de Umbanda. Ya no solamente recibe, ahora comienza también a aprender. Por eso la palabra que define este segundo bautismo es; COMPROMISO. Es el momento en que el practicante decide profundizar en el conocimiento y comenzar su formación dentro del Templo.

Tercer bautismo o Consagración, bautismo de Agua Salada

El tercer bautismo se realiza **en el mar, océano o lago; pero siempre en agua salada. Representa un grado mayor de madurez y compromiso. La persona que llega hasta este punto ya ha recorrido una parte importante de su aprendizaje. Conoce la dinámica del Templo, participa activamente de las prácticas y comienza a estar preparada para asumir nuevas responsabilidades. Por ello hemos denominado este momento; CONSAGRACIÓN. No significa que su aprendizaje haya terminado, todo lo contrario. Dentro de un verdadero camino espiritual siempre seguimos aprendiendo. Lo que cambia es su posición dentro del proceso.

La persona deja de ser únicamente alguien que estudia pasivamente, participando de las diferentes actividades, y comienza progresivamente a **aprender también a servir**. Puede empezar a asumir alguna función o puesto de aprendizaje dentro de la dinámica del Templo, siempre de acuerdo con su preparación, desarrollo y orientación espiritual. El mar, océano o lago, representa aquí una imagen especialmente poderosa. Los ríos terminan encontrándose con el océano. De la misma manera, el aprendizaje individual comienza a integrarse dentro de algo mayor: la comunidad, el Templo y el servicio espiritual.

Los tres "bautismos" como camino espiritual

Podemos comprender los tres bautismos como tres puertas consecutivas; TEMPLO → AGUA DULCE → AGUA SALADA. Representando; Presentación → Compromiso → Consagración.

  • En el primero, la persona **se presenta**.
  • En el segundo, decide **caminar**.
  • En el tercero, comienza a prepararse para **servir**.

Esto también permite comprender que no todas las personas que se acercan a Umbanda necesitan recorrer inmediatamente las tres etapas. Cada bautismo corresponde a un momento diferente. No tendría sentido exigir el mismo compromiso a quien acaba de acercarse a la tradición que a quien lleva tiempo estudiando, practicando y participando activamente de un Templo. El desarrollo espiritual necesita tiempo.

¿Es obligatorio bautizarse para practicar Umbanda?

El primer contacto con Umbanda no debería depender de estar bautizado. Una persona puede asistir a una sesión, recibir orientación espiritual, conocer la religión y experimentar sus prácticas antes de decidir hasta dónde desea llegar. El bautismo adquiere sentido cuando existe una decisión consciente. Especialmente a partir del segundo bautismo, hablamos ya de alguien que manifiesta su voluntad de **estudiar y desarrollarse dentro de la tradición**. El tercero supone todavía un paso más: comenzar a asumir responsabilidades acordes con su preparación. Por eso los bautismos no deberían entenderse como una carrera para alcanzar grados.

Son marcas rituales de procesos interiores.

Òṣàlá y la presentación ante Dios

Los tres bautismos están vinculados por un mismo principio: **la presentación del ser humano ante lo Sagrado y su crecimiento bajo la luz de Òṣàlá**. Dentro de nuestra comprensión de Umbanda, Òṣàlá representa la irradiación de la fe, la pureza y la elevación espiritual.

La relación histórica de Umbanda con el cristianismo también explica que encontremos elementos simbólicos que nos resultan familiares. Umbanda nació y se desarrolló como una tradición profundamente sincrética, capaz de integrar elementos indígenas, africanos, espiritistas y cristianos dentro de una nueva expresión religiosa.

Por eso encontrar semejanzas con determinados ritos cristianos no significa necesariamente que sean idénticos. El agua, la presentación ante Dios, la comunidad y el compromiso espiritual adquieren dentro de Umbanda su propia expresión.

Del bautismo al verdadero aprendizaje

Recibir un bautismo no convierte automáticamente a nadie en conocedor de Umbanda. El verdadero desarrollo comienza después. Hay que estudiar, practicar, observar, aprender de los mayores, participar de las sesiones y comprender progresivamente la responsabilidad que supone trabajar dentro de un Templo. Por eso nuestros tres bautismos representan solamente una primera etapa del camino. Primero somos presentados, después decidimos caminar, finalmente comenzamos a asumir la responsabilidad de servir.

A partir de ahí comienza otra etapa mucho más profunda.

Porque Umbanda no consiste solamente en recibir de los espíritus. Consiste también en aprender a convertirnos nosotros mismos en instrumentos de caridad, conocimiento y servicio.

Saravá Umbanda, Saravá Padre Òṣàlá!